Nueva app gratuita para aprender croata: Croacia lanza LearnCro para estudiar el idioma desde el móvil

Aprender croata ahora es más fácil gracias a LearnCro, una nueva aplicación lanzada por el gobierno de Croacia para facilitar el aprendizaje del idioma a personas de todo el mundo, especialmente a miembros de la diáspora croata.La app, que es completamente gratuita, está disponible para Android y iPhone y permite estudiar el idioma en cualquier momento y desde cualquier lugar.LearnCro ofrece alrededor de 80 lecciones interactivas, diseñadas para llevar a los estudiantes hasta un nivel intermedio B1. El curso incluye ejercicios de pronunciación, actividades prácticas y contenidos culturales que ayudan a conocer mejor la lengua y la cultura croata.El proyecto fue desarrollado con la participación de instituciones académicas croatas y forma parte de los esfuerzos del país por fortalecer el vínculo con las comunidades croatas en el extranjero.Para muchos descendientes de croatas en América Latina y otras regiones, herramientas como esta representan una nueva oportunidad para reconectar con sus raíces a través del idioma.La aplicación ya se puede descargar escaneando los códigos QR disponibles o buscándola como “LearnCro” en las tiendas de aplicaciones.

Febrero en croacia

En Croacia, febrero no es simplemente el mes que sigue al comienzo.

Es un tiempo de transición. Una pausa que respira entre el frío profundo y la promesa, todavía lejana, de la primavera.

Si enero abre la puerta, febrero se queda en el umbral, mirando hacia adelante… pero sin soltar del todo el invierno. Y como sucede con cada mes en esta tierra, su nombre no es casual. Es memoria viva. Es paisaje. Es historia pronunciada en voz baja.

¿Cómo se dice febrero en croata?

Febrero = Veljača

Se pronuncia aproximadamente: “Véliacha”, con esa suavidad firme del idioma croata, donde cada sonido parece modelado por el viento y la piedra.

¿Qué significa Veljača?

El origen de la palabra Veljača no es único, pero una de sus interpretaciones más aceptadas la vincula con la idea de lo grande o lo intenso (“velik” en croata significa “grande”).

Y tiene sentido.

Porque febrero, aunque breve, suele ser uno de los meses más duros del invierno.
El frío se hace sentir con más fuerza.
El viento sopla con carácter.
La naturaleza parece resistir en silencio.

Veljača es, entonces, el mes de la intensidad.
El mes donde el invierno croata muestra su rostro más firme antes de empezar a retirarse.

¿Cómo se vive febrero en Croacia?

En el interior (Zagreb, Eslavonia, Lika)
El invierno sigue presente, a veces incluso más crudo que en enero. La nieve puede persistir, las mañanas son heladas, y la vida continúa en ese ritmo pausado que invita al resguardo.

Pero hay algo distinto: una sensación sutil de cambio. Los días comienzan a alargarse. La luz regresa de a poco. Y aunque el frío no cede, el cuerpo empieza a intuir que algo nuevo se acerca.

En la costa (Dalmacia, Istria, islas)
El mar continúa su diálogo con el viento. La bora puede soplar con fuerza, limpiando el cielo y dejando un aire transparente, casi cortante.

Las ciudades costeras siguen lejos del bullicio turístico. Y en ese silencio, Croacia se muestra tal como es: auténtica, sin adornos.

Febrero es un mes de verdad.

Veljača y el alma croata

Hay algo profundamente croata en febrero: la capacidad de sostener, de resistir sin estridencias, de confiar en que, incluso en los momentos más duros, la vida sigue su curso.

Para los croatas en el mundo , como en Argentina, en Chile, en cualquier rincón donde haya memoria, febrero también tiene un eco especial. Porque es el mes de la persistencia. Y nuestros antepasados no solo comenzaron caminos: los sostuvieron.

Atravesaron no uno, sino muchos inviernos. Y en ese sostener, en ese permanecer, construyeron identidad.

Febrero nos recuerda eso: que no alcanza con empezar. Que hay que quedarse. Que hay que resistir. Que hay que creer, incluso cuando la primavera aún no se ve.

Exposición Fotográfica “DRAVA” en Ushuaia

La cultura croata dice presente en el extremo sur del mundo con la exposición fotográfica “DRAVA”, una muestra que invita a recorrer paisajes, memorias y miradas a través del lente de Vladimir Frelih y Leo Vukelic.

La exposición toma su nombre del río Drava, uno de los grandes cursos de agua de Europa Central, profundamente ligado a la historia y la identidad de Croacia y de la región. A través de las fotografías, los autores proponen un diálogo entre naturaleza, territorio y pertenencia, conectando geografías distantes pero emocionalmente cercanas.

Datos de la exposición

  • Inauguración: miércoles 18 de febrero a las 18 hs
  • Fechas: del 18 al 27 de febrero
  • Horarios: de lunes a viernes, de 10 a 17 hs
  • Entrada: libre y gratuita
  • Lugar: Foyer Ego Pereda de la Casa de la Cultura Enriqueta Gastelumendi

La muestra cuenta con el acompañamiento de instituciones culturales croatas y locales, y se presenta como una oportunidad única para acercarse, desde la fotografía, a paisajes y sensibilidades que forman parte del patrimonio cultural croata.

Una invitación abierta a la comunidad, a descendientes de croatas y a todo público interesado en la fotografía, la cultura y el encuentro entre identidades.

Una placa croata en el corazón de San Pedro: memoria, fe e identidad

Hay lugares del mundo donde la historia no se lee: se respira.
Y uno de esos lugares es la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.

Entre mármoles antiguos, columnas infinitas y silencios que parecen oración, existe una placa que muchos pasan de largo… pero que para un croata , y para todo descendiente croata, puede significar una emoción difícil de explicar.

Porque esa placa nos nombra.

Habla de Croacia.
Habla de nuestros antepasados.
Habla de una memoria que, aunque el tiempo haya querido dispersar por el mundo, sigue siendo una sola.

Dentro de la Basílica, esta inscripción en latín recuerda un hecho enorme:

la evangelización de los croatas
y el lazo histórico entre Croacia y la Santa Sede.

Una de sus frases centrales dice:

IN MEMORIAM EVANGELIZATIONIS CROATORVM
PRIMAE APVD SLAVORVM GENTES

y se traduce como:

“En memoria de la evangelización de los croatas, los primeros entre los pueblos eslavos.”

Esa frase es más que una afirmación religiosa: es un reconocimiento histórico, una marca profunda que indica que el pueblo croata fue uno de los primeros pueblos eslavos en recibir la fe cristiana y ser reconocido por Roma.

En pocas palabras: Croacia fue vista, fue nombrada, fue recordada.

La placa también menciona episodios decisivos que fortalecieron la relación entre Croacia y el Vaticano.

Se recuerda, por ejemplo:

  • al Papa Juan IV, que alrededor del año 641 envió al abad Martín (Abb. Martinus) hacia las tierras croatas, en tiempos de grandes movimientos y peligros.
  • al Papa Juan VIII, quien bendijo al duque Branimir, confirmando su liderazgo y legitimando el camino cristiano del pueblo croata.

Y más adelante, se evocan otros hitos: confirmaciones reales, actos de coronación, celebraciones religiosas en lengua croata y la permanencia de esa historia hasta nuestros días

No es un detalle menor: Croacia, tantas veces frontera, tantas veces defendiendo su identidad y su lengua, estuvo siempre ligada a Roma en un vínculo que atravesó los siglos.

¿Por qué esta placa emociona tanto a los croatas en Argentina?

Porque no solo habla de nuestros orígenes, sino que también fue afirmada, en tiempos recientes, por un papa que nació en esta misma tierra.

Además, para muchos de nosotros, Croacia fue primero un relato en la mesa familiar:

una abuela que rezaba en voz baja,
un apellido difícil de pronunciar en la escuela,
una canción antigua,
una palabra croata que sobrevivió al océano.

Luego llegó la migración, el trabajo, la adaptación, el desarraigo.
Y aun así, la identidad permaneció.

Por eso, ver que en el lugar más simbólico del cristianismo occidental existe una placa dedicada a los croatas, nos revela algo poderoso:

  • que no somos una historia pequeña
  • que nuestros antepasados no fueron invisibles
  • que Croacia dejó huella en los grandes escenarios del mundo
  • que la memoria puede ser piedra, y la piedra puede ser hogar

En un tiempo en que tanto se pierde y tanto se olvida, esta placa actúa como una certeza:

…hay una parte de nosotros que siempre estuvo escrita.

A veces el mundo moderno nos enseña a correr, a mirar rápido, a pasar de largo.

Pero la memoria no se construye así.

La memoria se construye deteniéndose.
Volviendo.
Mirando con el corazón.

Y esta placa, en el centro de San Pedro, es precisamente eso:

un recordatorio de que, aunque seamos diáspora, aunque estemos lejos, aunque estemos en Argentina, Chile, Australia, Canadá o donde sea, Croacia sigue allí, latiendo en la historia, y también en nosotros.

Si alguna vez visitaste el Vaticano, y viste esta placa, o si soñás con verla, te invitamos a compartir:

fotos
relatos personales
recuerdos familiares que se activen con esta historia

Porque la evangelización de un pueblo no es solo un hecho religioso.

Es identidad.
Es raíz.
Es memoria transmitida.

Y en cada descendiente croata, esa historia sigue caminando.

Día del Reconocimiento Internacional de la República de Croacia 🇭🇷

15 de enero. Una fecha fundamental en la historia de la Croacia moderna.Hace 34 años, Croacia fue reconocida internacionalmente como Estado independiente.Y hace 28 años, con la reintegración pacífica de la región del Danubio, se recuperó el último territorio ocupado, alcanzando así la plena soberanía sobre todo el territorio nacional.

Con orgullo y respeto, recordamos este hito que reafirma la identidad y la libertad del pueblo croata.

El Palacio de Diocleciano: una ciudad dentro de un palacio

En Split, Croacia, se levanta uno de los monumentos más sorprendentes del mundo romano: el Palacio de Diocleciano. Lo que lo hace verdaderamente imponente hoy es que, más de 1.700 años después de su construcción, sigue habitado. Dentro de sus murallas todavía funcionan casas, cafés, hoteles, comercios y hasta la catedral de la ciudad. No es un museo ni una ruina, es el corazón vivo de Split.

El palacio fue concebido como una mezcla de residencia imperial y fortaleza militar. Allí se retiró el emperador Diocleciano en el año 305 d.C., convirtiéndose en el único emperador romano que abdicó voluntariamente. Pasó sus últimos años lejos del poder, cultivando coles en sus jardines.

Su mausoleo personal fue transformado siglos después en la Catedral de San Duje, patrono de Split, un giro histórico irónico si se recuerda que Diocleciano había perseguido a los cristianos. Con la caída del Imperio Romano, los habitantes de la región se refugiaron dentro de las murallas y construyeron allí sus viviendas e iglesias. Así nació una ciudad que hasta hoy respira entre columnas romanas y pasadizos imperiales.

A lo largo de los siglos, distintas civilizaciones dejaron su huella en el palacio. Tras los romanos, llegó la presencia bizantina, que lo mantuvo como enclave estratégico. En el siglo VII, los refugiados de la cercana Salona lo ocuparon tras las invasiones de eslavos y ávaros. Con el tiempo, los croatas lo convirtieron en el núcleo de su ciudad medieval. Más tarde, el dominio veneciano dejó su marca con construcciones góticas y renacentistas. En el siglo XIX, pasó a manos del Imperio Austrohúngaro, y en el siglo XX formó parte de diferentes estados del sudeste europeo, hasta quedar finalmente en la Croacia independiente.

El Palacio de Diocleciano guarda además otros hitos. Sus sótanos fueron escenario de la serie Juego de Tronos, representando las mazmorras de Daenerys en Meereen. Desde 1979, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y está considerado uno de los complejos romanos mejor conservados del mundo.

El dedo brillante de Grgur Ninski

En Split, frente a las murallas del Palacio de Diocleciano, se encuentra una de las estatuas más emblemáticas de Croacia: Grgur Ninski, obra del famoso escultor Ivan Meštrović.

Grgur Ninski fue un obispo del siglo X que pasó a la historia por defender que las misas se celebraran en croata en lugar de latín. En una época en la que el latín era la lengua oficial de la Iglesia, su postura fue un acto de resistencia cultural y un símbolo de identidad nacional. Por eso, hasta hoy, es recordado como un defensor del pueblo croata y de su lengua.

Más allá de su importancia histórica, lo que más llama la atención a locales y turistas es un detalle muy particular de la estatua: su dedo del pie derecho brilla de un color diferente al resto. ¿La razón? Existe una tradición que dice que tocar ese dedo trae suerte, salud y la promesa de regresar algún día a Split. Miles de visitantes lo hacen cada año, dejando el bronce liso y brillante, casi dorado, en contraste con el resto de la escultura.

Lo que empezó como un gesto simbólico se transformó en una de las costumbres más pintorescas de la ciudad. Hoy, nadie se va de Split sin sacarse una foto tocando el famoso dedo de Grgur Ninski, uniendo historia, leyenda y un poco de superstición en un solo lugar.

El Aceite de Oliva de Croacia: Una Delicia Mediterránea de Excelencia

Con su clima mediterráneo y una rica tradición en su producción, Croacia es el lugar ideal para disfrutar de esta maravilla culinaria que es el Aceite de Oliva.

Historia del Aceite de Oliva en Croacia

El aceite de oliva tiene una larga historia en Croacia que se remonta a más de dos mil años. Se cree que los romanos introdujeron los olivos en la región durante su dominio, y desde entonces, el cultivo y la producción de aceite de oliva se han convertido en una parte integral de la tradición croata.

Durante siglos, los olivares se extendieron por toda la costa adriática de Croacia y las islas circundantes, aprovechando el clima mediterráneo favorable y los suelos fértiles. Los olivares se convirtieron en una fuente de sustento para muchas comunidades costeras y desempeñaron un papel importante en la economía local.

El aceite de oliva se consideraba un alimento básico en la dieta croata y se utilizaba tanto en la cocina como para fines medicinales. Era apreciado por su sabor, sus propiedades nutritivas y sus beneficios para la salud. En las áreas rurales, las familias cultivaban sus propios olivos y elaboraban su propio aceite de oliva, transmitiendo los conocimientos y las técnicas de generación en generación.

A lo largo de los siglos, el aceite de oliva croata ha sido reconocido por su calidad excepcional y su sabor distintivo. Cada región productora de aceite de oliva en Croacia tiene su propia variedad de oliva y métodos de producción únicos, lo que contribuye a una amplia gama de perfiles de sabor y aromas.

Durante el período de la antigua Yugoslavia, la producción de aceite de oliva en Croacia disminuyó debido a la colectivización y la falta de inversión en el sector. Sin embargo, con la independencia de Croacia en la década de 1990, se produjo un resurgimiento de la industria del aceite de oliva. Los productores locales comenzaron a invertir en tecnología moderna, mejoraron las técnicas de producción y se enfocaron en la calidad.

Hoy en día, el aceite de oliva croata ha vuelto a ganar reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional. Los productores croatas han obtenido numerosos premios en competiciones internacionales, lo que ha contribuido a la creciente reputación del aceite de oliva croata como uno de los mejores del mundo.

La historia del aceite de oliva en Croacia es un testimonio de la dedicación y el amor de los productores locales por su tierra y su tradición. El cultivo y la producción de aceite de oliva no solo son una fuente de sustento, sino también una parte integral de la identidad cultural croata. Cada gota de aceite de oliva croata lleva consigo siglos de historia y pasión, y es un verdadero tesoro culinario que refleja la rica herencia de este hermoso país mediterráneo.

Regiones Productoras de Aceite de Oliva

Croacia cuenta con varias regiones productoras de aceite de oliva de renombre, cada una con su propio encanto y características distintivas. Estas regiones aprovechan el clima mediterráneo y los suelos fértiles para cultivar olivos y producir aceite de oliva de alta calidad. A continuación, te presentamos algunas de las principales regiones productoras de aceite de oliva en Croacia:

Istria:
La región de Istria, situada en el noroeste de Croacia, es conocida como una de las áreas más importantes para la producción de aceite de oliva en el país. Con su suave clima mediterráneo, suelos ricos y brisa marina, Istria es el hogar de numerosos olivares que producen aceites de oliva de sabor afrutado y aromático. Las variedades de oliva más comunes en esta región incluyen la Buža, la Istarska Bjelica y la Rosinjola.

Dalmacia:
La región de Dalmacia, ubicada a lo largo de la costa adriática de Croacia, es otra área destacada en la producción de aceite de oliva. Sus soleados paisajes y el influjo del viento del mar Adriático crean condiciones ideales para el cultivo de olivos. Dalmacia es conocida por sus variedades de oliva autóctonas, como la Oblica, la Levantinka y la Lastovka. Los aceites de oliva producidos en Dalmacia son apreciados por su sabor equilibrado y su carácter distintivo.

Islas Croatas:
Las islas croatas, como Brač, Hvar y Korčula, también son reconocidas por su producción de aceite de oliva. Estas islas, con su clima soleado y suelos rocosos, albergan olivares centenarios que producen aceites de oliva únicos y de alta calidad. Las variedades autóctonas como la Buža y la Oblica son comunes en estas regiones insulares. Los aceites de oliva de las islas croatas se caracterizan por su sabor intenso y su distintivo carácter mediterráneo.

Otros lugares destacados:
Además de las regiones mencionadas anteriormente, hay otras áreas en Croacia que también contribuyen a la producción de aceite de oliva. Algunas de ellas incluyen la región de Kvarner, con la isla de Krk como destacado productor, así como las regiones de Zadar y Šibenik, que también cuentan con olivares prósperos.

Cada una de estas regiones tiene su propia tradición y enfoque en la producción de aceite de oliva. Los productores locales se esfuerzan por mantener los métodos tradicionales de cultivo y recolección, así como por utilizar técnicas modernas para garantizar la calidad y la excelencia de sus aceites de oliva.

Variedades de Oliva Croata

Croacia es conocida por sus diversas variedades de oliva, que aportan una amplia gama de sabores y aromas al aceite de oliva producido en el país. Estas variedades autóctonas reflejan la rica diversidad de la región y son altamente valoradas por su calidad excepcional. A continuación, te presento algunas de las variedades de oliva croata más destacadas:

Oblica:
La variedad de oliva Oblica es una de las más comunes y ampliamente cultivadas en Croacia. Originaria de la región de Dalmacia, estas olivas tienen forma ovalada y producen aceites de oliva suaves y equilibrados. El aceite de oliva Oblica es conocido por su sabor frutado y ligeramente picante, con notas herbáceas y un aroma característico.

Buža:
La variedad de oliva Buža es típica de la región de Istria, en el noroeste de Croacia. Estas olivas tienen un tamaño más pequeño y redondeado, y producen aceites de oliva con un sabor suave y afrutado. El aceite de oliva Buža se caracteriza por su delicado equilibrio de amargor y picante, con toques de almendra y hierba fresca.

Lastovka:
La variedad de oliva Lastovka, también conocida como “golondrina”, es autóctona de las islas croatas. Estas olivas son de tamaño mediano y producen aceites de oliva con un sabor intenso y picante. El aceite de oliva Lastovka es apreciado por su carácter robusto, con notas de almendra verde, hierbas silvestres y un regusto ligeramente picante.

Levantinka:
La variedad de oliva Levantinka es originaria de la región de Dalmacia. Estas olivas tienen forma elíptica y producen aceites de oliva con un sabor suave y afrutado, con un toque de amargor. El aceite de oliva Levantinka es conocido por su equilibrio y versatilidad, lo que lo convierte en una opción popular tanto para cocinar como para aderezar ensaladas.

Proceso de Producción

La producción del aceite de oliva croata es un proceso meticuloso que garantiza la más alta calidad. Las aceitunas se cosechan a mano en su punto óptimo de madurez y se prensan en frío para preservar todos sus sabores y beneficios para la salud. El resultado: aceites de oliva extra virgen de calidad excepcional. Una auténtica joya líquida.

Reconocimientos Internacionales

Los aceites de oliva croatas han sido reconocidos en todo el mundo en competiciones y ferias especializadas. Los productores croatas han destacado por su excelencia en sabor, calidad y técnicas de producción. Un verdadero orgullo para la tradición del aceite de oliva en Croacia.

Beneficios para la Salud

Además de su increíble sabor, el aceite de oliva es conocido por sus numerosos beneficios para la salud. Rico en antioxidantes, ácidos grasos monoinsaturados y vitamina E, es una opción saludable para cocinar y aderezar ensaladas. Cuida de ti mientras disfrutas del aceite de oliva croata.

Conclusión

En Croacia, el aceite de oliva es más que un ingrediente culinario; es una expresión de una tradición arraigada y un testimonio de la calidad y la pasión de los productores croatas. Explora los sabores únicos y sumérgete en la rica historia de este líquido dorado. Prueba el aceite de oliva de Croacia y déjate llevar por su sabor excepcional.

El Escudo de Croacia

El escudo de armas de Croacia fue aprobado por ley el 21 de diciembre de 1990. Esta ley se basó en una propuesta presentada por Nikša Stančić, jefe del Departamento de Historia de Croacia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zagreb, quien encargó el diseño del escudo a Miroslav Šutej, un diseñador gráfico.

Esta insignia tiene una composición específica: un blasón jaquelado o ajedrezado de gules y plata, con cinco órdenes en horizontal y el mismo número en vertical.

Se trata de una tradición heredada de la leyenda que cuenta que el rey Držislav I fue capturado por los venecianos y a cambio de su libertad el rey jugó tres partidas de ajedrez contra el dogo veneciano Pietro II Orseolo de las cuales ganó el rey, sus colores son rojo y blanco debido a la Croacia blanca y a la Croacia roja.

El timbre del escudo está compuesto por cinco escudos estilizados, con sus puntas hacia el jefe, en los que se reflejan las armas de las regiones históricas de las que se originó Croacia.

El primero de ellos es de azur con un creciente de plata, surmontado en el jefe por una estrella de seis puntas de oro.

El segundo es de azur con dos fajas horizontales de gules, los tres siguientes tienen cabezas de leopardo con la lengua afuera (en el tercero coronadas del mismo metal), una cabra de oro con cuernos y zuecos de gules y una faja de gules bordeada de plata cargada con una marta pasante de sable con vientre de plata, con una estrella de seis puntas en el jefe.

Estas armas son la representación de la historia de Croacia.

Descubriendo la importancia de la región de Dalmacia en Croacia

Cuando pensamos en Croacia, una de las primeras regiones que viene a la mente es Dalmacia. Esta región, ubicada en la costa del Mar Adriático, es una de las más importantes del país por varias razones.

En primer lugar, Dalmacia es una de las regiones más antiguas de Croacia. La región ha sido habitada por diferentes civilizaciones a lo largo de los siglos, desde los ilirios y los romanos hasta los venecianos y los turcos. Como resultado, Dalmacia cuenta con un rico patrimonio histórico y cultural que atrae a turistas de todo el mundo.

Pero la importancia de Dalmacia no se limita solo a su historia. La región también es un importante punto de encuentro entre el Mediterráneo y Europa Central. Gracias a su posición estratégica en el Adriático, Dalmacia ha sido un importante centro comercial y cultural durante siglos. Además, el mar ha sido una fuente de vida y sustento para los habitantes de la región, con la pesca y la navegación como actividades clave.

Por último, Dalmacia es famosa por sus islas. Hay más de mil islas frente a la costa de Dalmacia, cada una con su propia personalidad y belleza natural. Las islas han sido un importante destino turístico durante décadas, gracias a sus playas, aguas cristalinas y riqueza cultural.

En resumen, la región de Dalmacia es importante por su rica historia y cultura, su posición estratégica en el Adriático y sus hermosas islas. Si estás planeando visitar Croacia, no puedes perderte la oportunidad de descubrir todo lo que Dalmacia tiene que ofrecer.

Sus habitantes a lo largo de la historia

Los primeros habitantes conocidos de Dalmacia fueron los ilirios, un antiguo pueblo indoeuropeo que habitó la región en la Edad del Hierro. Más tarde, los romanos conquistaron la región y establecieron una provincia romana en el siglo II a.C. Durante la época romana, se construyeron numerosos edificios y monumentos, como el anfiteatro de Pula y el Palacio de Diocleciano en Split, que hoy en día son patrimonio de la humanidad.

Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, Dalmacia pasó a ser parte del Imperio Bizantino. Más tarde, la región fue conquistada por los venecianos, que establecieron un fuerte control sobre la región durante varios siglos. Durante el Renacimiento, la ciudad de Dubrovnik se convirtió en un importante centro comercial y cultural, conocida como la “Atenas de Croacia”.

En el siglo XIX, Dalmacia pasó a formar parte del Imperio Austrohúngaro, lo que llevó a una nueva ola de influencias culturales y arquitectónicas en la región. Después de la Primera Guerra Mundial, Dalmacia se unió al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos (más tarde Yugoslavia) y, finalmente, se convirtió en parte de la República de Croacia después de su independencia.