Enero: enero en croata, el mes que abre el año y guarda la memoria del invierno.

Enero: enero en croata, el mes que abre el año y guarda la memoria del invierno.

En Croacia, enero no es solo el primer mes del calendario. Es una puerta.
Una entrada al año nuevo con el aliento frío del Adriático, con montañas blancas en el interior, con casas que se resguardan y mesas donde todavía se comparte lo esencial: la familia, la palabra, el recuerdo.

En croata, enero se llama Siječanj.

Y esa palabra —tan particular, tan sonora— no es un simple nombre: es una postal cultural. Es un símbolo. Es una forma de mirar el tiempo desde la tierra y desde las estaciones.

¿Cómo se dice enero en croata?

Enero = Siječanj

Se pronuncia aproximadamente: “Siéchani”, con esa musicalidad tan propia del idioma croata, donde cada letra parece tener historia.

Croacia nombra los meses de una manera muy especial: no usa nombres latinos como en español, sino palabras vinculadas a la naturaleza, al trabajo rural y al ritmo del clima. Los meses, así, se vuelven espejo del paisaje.

¿Qué significa Siječanj?

La palabra Siječanj proviene del verbo croata “sjeći”, que significa: cortar (especialmente cortar madera).

Este origen nos lleva directamente al corazón del invierno: enero es el tiempo en que tradicionalmente se cortaba la leña, se preparaban los hogares para el frío, se organizaba la provisión para resistir y cuidarse. Por eso, Siječanj simboliza algo profundo: el mes del abrigo, el mes del fuego encendido, el mes de la madera que sostiene, el mes de la protección y la calma.

Es un mes de labor silenciosa: no la del ruido, sino la que sostiene la vida.

¿Qué simboliza enero para Croacia?

En Croacia, enero se vive en dos geografías emocionales:

En el interior (Zagreb, Eslavonia, Lika)

El invierno es intenso. Hay nieve, heladas, rutinas lentas y una sensación de recogimiento. Las calles se vuelven más quietas y la vida gira hacia lo interno: la casa, el hogar, el cuidado.

En la costa (Dalmacia, Istria, islas)

El Adriático toma otro color. Hay días de sol frío, cielos limpios, viento. El mar sigue ahí como una presencia eterna, pero el turismo disminuye, y las ciudades regresan a su respiración auténtica.

Enero en Croacia es un mes de intimidad cultural: el país se escucha a sí mismo.

Enero: empezar, pero sin apuro

En las culturas del mundo, enero suele asociarse a metas, promesas y aceleración. Pero Croacia nos enseña otra lección:

Enero comienza el año desde el invierno. Desde lo esencial. Desde lo que se cuida y se guarda.

Es como si el tiempo nos dijera:

“Antes de correr, enciende el fuego.
Antes de hablar, escucha.
Antes de salir al mundo, recuerda quién eres.”

Y esa mirada es muy croata: fuerte, íntima, arraigada, resistente.

Un mes que también nos habla a los croatas del mundo

Para los croatas en Argentina y para toda la diáspora, Siječanj es una palabra que conecta con algo ancestral: la idea de preparar, sostener y proteger.

Porque nuestros abuelos y bisabuelos también atravesaron inviernos: invierno de tierras nuevas, invierno de idioma ajeno, invierno de nostalgia.

Y sin embargo, conservaron su fuego.
Su leña simbólica.
Su hogar interior.

Silvina Biott

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