El dedo brillante de Grgur Ninski

El dedo brillante de Grgur Ninski

En Split, frente a las murallas del Palacio de Diocleciano, se encuentra una de las estatuas más emblemáticas de Croacia: Grgur Ninski, obra del famoso escultor Ivan Meštrović.

Grgur Ninski fue un obispo del siglo X que pasó a la historia por defender que las misas se celebraran en croata en lugar de latín. En una época en la que el latín era la lengua oficial de la Iglesia, su postura fue un acto de resistencia cultural y un símbolo de identidad nacional. Por eso, hasta hoy, es recordado como un defensor del pueblo croata y de su lengua.

Más allá de su importancia histórica, lo que más llama la atención a locales y turistas es un detalle muy particular de la estatua: su dedo del pie derecho brilla de un color diferente al resto. ¿La razón? Existe una tradición que dice que tocar ese dedo trae suerte, salud y la promesa de regresar algún día a Split. Miles de visitantes lo hacen cada año, dejando el bronce liso y brillante, casi dorado, en contraste con el resto de la escultura.

Lo que empezó como un gesto simbólico se transformó en una de las costumbres más pintorescas de la ciudad. Hoy, nadie se va de Split sin sacarse una foto tocando el famoso dedo de Grgur Ninski, uniendo historia, leyenda y un poco de superstición en un solo lugar.